...a través de Bertha Dudde - 31.05.1960
BD 7612 Coacción espiritual … Dogma …

Debéis tener plena libertad espiritual … nadie debe obligaros a pensar de una determinada manera; no debéis ser guiados ni alejados, mediante mandatos o prohibiciones de un bien espiritual, sea cual sea su naturaleza … dependerá enteramente de vosotros cómo os relacionáis con el bien espiritual que recibís, porque debe quedar en vuestras manos decidir si lo veis de forma positiva o negativa.

Y así tampoco se os debe enseñar doctrinas de fe como si fueran dogmas que estéis obligados a creer si no deseáis sufrir castigos espirituales o terrenales. Es erróneo obligaros a creer algo, pues solo se debe creer en la verdad pura, y por consiguiente, toda doctrina de fe debe ser examinada primero para comprobar su veracidad … la cual a menudo se os niega, y así os veis forzados a aceptar esas doctrinas bajo coacción espiritual.

Dios os ha dado el libre albedrío, Él os ha dotado con el don del entendimiento. Por lo tanto, todo ser humano debe ser libre de creer lo que desee, incluso ante la verdad más pura. Porque solo gracias a su libre albedrío está en la Tierra, solo su libre decisión es valorada, no los pensamientos y acciones que se os imponen bajo coacción. El libre albedrío caracteriza al ser humano como una criatura divina, la libertad de voluntad debe lograr el regreso a Dios, el libre albedrío del ser humano debe decidirse libremente por Dios.

Las Enseñanzas espirituales tienen como propósito mostrarle el camino correcto hacia Dios … Y también le enseñarán al ser humano el camino correcto, si corresponden a la verdad. Sin embargo, bajo la influencia del adversario de Dios, se ha introducido muchas falsedades y errores en el mundo … Las doctrinas de la fe están plagadas de errores y ahora pueden convertirse en un obstáculo para alcanzar el camino correcta hacia Dios. Y eso es lo que el ser humano debe decidir por sí mismo, debe orientarse, por voluntad propia al bien espiritual que se le ofrece, pues algún día tendrá que responder por su estilo de vida en la Tierra, por su desarrollo espiritual.

Sin embargo, puede lograr un gran progreso espiritual a través de la fe correcta, es decir, a través de la aceptación de la verdad, y por lo tanto, debe esforzarse por experimentar esta verdad. Y esto requiere del libre albedrío y un examen serio de lo que se le presenta. Pero si una Enseñanza de fe se eleva a la categoría de un “dogma”, entonces en cierto sentido se le prohíbe al ser humano a examinarla; debe someterse, por así decirlo, a una autoridad superior, la cual, sin embargo, no está autorizada a coartar la libertad de voluntad del ser humano. Pues la coacción espiritual no es la voluntad de Dios, y un dogma es una coacción espiritual. Cada individuo debe ser responsable de su propia salvación del alma; por lo tanto, también se le debe permitir a cada individuo de tener la libertad de interactuar con las propias ideas, si se trata de un conocimiento espiritual, acerca de la enseñanzas que le exige creer.

Debe estar dispuesto a acercarse a Dios

Y entonces reconocerá claramente lo que surge de Él, y solo eso lo aceptará como verdad. Este examen no debe serle prohibido por parte de organizaciones eclesiásticas, pues de lo contrario el ser humano se vería privado en su pensar y actuar. Solo a través de su libertad de voluntad el ser humano puede recuperar la perfección que una vez sacrificó por su propio libre albedrío. Por lo tanto, este libre albedrío no debe ser vulnerado durante la vida terrenal, que es lo que siempre implicaría un dogma. Solo aquello que un ser humano elige libremente aceptar es decisivo para su madurez del alma, para su destino en la eternidad …

Amén